Esquizofrenia y Trastorno Bipolar

Estas dos enfermedades van detrás de personas jóvenes, una muestra de ello es que el inicio de la esquizofrenia puede darse repentinamente o ser progresivo y normalmente hace su aparición en hombres entre los 15 y los 25 años y en mujeres entre los 25 y los 35, pero se conocen casos en niños después de los 10 años y adultos mayores de 40 incluso, y afecta al 1 por ciento de la población.
Entre tanto, el Trastorno Afectivo Bipolar –TAB-, un mal que se ha relacionado con la ‘genialidad’ de muchos personajes que la han sufrido, puede afectar alrededor del 7 por ciento de la población. Dicho de otro modo, por cada paciente con esquizofrenia que se diagnostica puede haber de 5 a 6 bipolares que no han sido diagnosticados; siendo una enfermedad de tipo genético, hereditaria en un 70 por ciento y que algunos consideran infantil, en la medida en que el mismo porceooooooghfgghgntaje de pacientEn medio de todo, la comunidad médica ha llegado a un consenso acerca de estas dos enfermedades: sólo si recibe un tratamiento integral y adecuado, en el cual los medicamentos son la piedra angular y las psicoterapias un apoyo sustancial y oportuno, la expectativa de vida de quienes las sufren puede mejorar considerablemente y es posible reducir el alto grado de incapacidad en que los enfermos se sumergen.
Ambos desórdenes despiertan la preocupación de la comunidad científica que considera que en el país enfermedades de tipo mental como la esquizofrenia y el TAB no se han visto como el problema de salud pública que en realidad son y se carece de tratamientos integrales, sin mencionar los interrogantes que subsisten acerca de sus causas, evolución y tratamientos, lo que hace mucho más complejo su diagnóstico.
 
Ambas suponen un reto para la medicina actual, en la cual unos cuantos medicamentos han permitido que muchos pacientes manifiesten una importante mejoría pero que aún tienen mucho que recorrer para resolver efectos colaterales, dado que no todos operan de la misma manera en todos los pacientes pero, quienes sin otras salidas, quedarían reducidos por estos males.
 
En medio de todo, la comunidad médica ha llegado a un consenso acerca de estas dos enfermedades: sólo si recibe un tratamiento integral y adecuado, en el cual los medicamentos son la piedra angular y las psicoterapias un apoyo sustancial y oportuno, la expectativa de vida de quienes las sufren puede mejorar considerablemente y es posible reducir el alto grado de incapacidad en que los enfermos se sumergen.
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